Compañía, autonomía y conexión.
Muchas personas mayores viven con soledad y necesitan apoyo cotidiano o tecnológico. Su experiencia sigue siendo valiosa: compartirla también abre nuevas posibilidades.
Un hogar para compartir. Una oportunidad para crecer. Conectamos jóvenes que necesitan alojamiento y oportunidades con personas mayores que buscan compañía y apoyo.

El aislamiento de las personas mayores y la falta de oportunidades para los jóvenes necesitan respuestas humanas, coordinadas y duraderas.
Muchas personas mayores viven con soledad y necesitan apoyo cotidiano o tecnológico. Su experiencia sigue siendo valiosa: compartirla también abre nuevas posibilidades.
Jóvenes que hoy no estudian, trabajan ni se capacitan pueden encontrar en un hogar estable, la formación y la mentoría una base para construir su camino.
Un intercambio justo: el joven recibe alojamiento, alimentación y formación; la persona mayor recibe compañía y apoyo cotidiano. La convivencia contempla evaluación y seguimiento profesional.
Perfil, evaluación psicométrica y verificación de antecedentes de ambas personas.
Buscamos afinidad en intereses, valores, necesidades y ubicación.
Dos semanas de convivencia supervisada para conocerse.
De uno a seis meses, con seguimiento profesional y formación en Aula 178.
Certificaciones para los jóvenes y evaluación del impacto en las personas mayores.
Estas son las condiciones previstas por el modelo, que hoy está en etapa de diseño. Se ajustarán y confirmarán al abrir las postulaciones al piloto.
El proyecto se inspira en programas de convivencia intergeneracional de otros países. Estos son los cambios que queremos lograr y medir desde el primer piloto.
Menos soledad y más vínculos cotidianos para las personas mayores.
Competencias digitales que los jóvenes puedan aplicar en el trabajo.
Un camino real hacia el empleo o el estudio al terminar la convivencia.
Convivencias seguras, acompañadas y con reglas claras para ambas partes.
Relaciones entre generaciones que continúen después del programa.
Medir el impacto del piloto para mejorar el modelo y poder replicarlo.
Buscamos empresas, fundaciones, municipios y fondos que quieran impulsar el piloto en Chile y construir un modelo de impacto medible.
Cada alianza se diseña en conjunto: el alcance y la forma de colaboración se definen en una reunión.
La formación se realiza a través de la plataforma Aula 178, con acompañamiento de profesionales de cada área. Los talleres se combinan entre sí: cada joven construye una malla que une sus intereses con proyectos concretos y oportunidades de desarrollo.
Aprendizaje por intersección, propósito real desde el inicio y profundidad conceptual. Tu malla, tu identidad.
Plan de desarrollo del proyecto. Los hitos describen objetivos previstos, no resultados ya alcanzados.
Definimos el modelo de convivencia, los protocolos de seguridad y acompañamiento, y buscamos aliados. La constitución legal de la fundación aún no comienza.
Constitución de la fundación y un piloto de 25 hogares en Chile, con seguimiento profesional y primeras alianzas de formación.
Con la evidencia del piloto, documentar el modelo para replicarlo en más ciudades de Chile y, a futuro, en Latinoamérica.
El proyecto está en etapa de diseño. Si eres joven, persona mayor, familiar o representante de una organización, déjanos tus datos y te avisaremos cuando abran las postulaciones al piloto.
WhatsApp · +56 9 7170 3371
Correo · [email protected]
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